«Todas las técnicas de meditación son similares a la hipnosis… El camino es el mismo, pero la dirección es diferente.
En la hipnosis estás relajándote más y más, perdiendo conciencia; en la Hipnosis inversa estás despertando, adquiriendo conciencia. Es el mismo camino. En la hipnosis te estás condicionando, en la meditación te estás descondicionando, pero el proceso es el mismo. La meditación consciente es hipnosis a la inversa. De modo que todo lo que has hecho contigo mismo tienes que deshacerlo; eso es todo. La hipnosis y la meditación son el mismo proceso en direcciones diametralmente opuestas. Puedes usar la hipnosis para despertar; puedes usar la hipnosis para dormirte profundamente. Y si llegas a dominar el arte de la hipnosis, tienes la llave que abre todas las puertas de la vida.
Si no dominas la llave de la hipnosis, entonces eres víctima de muchísimas fuerzas. Esto merece la pena comprenderlo: si no sabes qué es la hipnosis, entonces eres una víctima. Todo el mundo está tratando de hipnotizarte: ¡todo el mundo, te digo! Puede que no lo estén haciendo a sabiendas, pero todos lo están intentando. Hay formas, métodos diferentes. El mundo está lleno de trucos hipnóticos: el mismo anuncio en el periódico, en la televisión y en la radio. Sigue machacando; se vuelve hipnótico…
Se han gastado millones en publicidad para hipnotizarte. Esos anuncios tienen que ser repetidos continuamente. La repetición es el método. Entonces quedan grabados en ti, y no eres consciente de ello; luego, de pronto sale de tu boca: «Mi refresco favorito es Coca Loca». Y piensas que tú estás eligiendo. No eres tú el que elige…
La hipnosis está por todas partes. La educación la usa, el comercio la usa…, todo el mundo la está usando. Y si no eres consciente, entonces eres una víctima. Toma consciencia. Si tomas consciencia, puedes usarla; no para hipnotizar a los demás, sino para deshipnotizarte a ti mismo. Y si puedes llegar a estar completamente deshipnotizado, eres libre, estás liberado».

Para liberarse hay que deshipnotizarse. Ya estamos hipnotizados, aunque no somos conscientes de cómo nos hemos hipnotizado ni de qué medios se han  servido para producir este estado de hipnosis. Hemos vivido la mayor parte de nuestras vidas bajo la influencia de la hipnosis. Y cuando estamos dispuestos a ser hipnotizados, no nos damos cuenta de lo que hacemos. Pasamos así toda nuestra vida. Si esto queda claro, se romperá el influjo hipnótico; y cuando se rompe este estado hipnótico, será posible pasar al interior, pues la hipnosis es, esencialmente, un mundo de irrealidad.